ORGANIZAR el PROYECTO (II)

Una vez concluidas las divagaciones anteriores, toca entrar en materia concretando cuestiones más prácticas. En primer lugar lo que se pretende desarrollar en este tema, es una forma particular de organizar, el trabajo para desarrollar un proyecto de “arquitectura” con el “AutoCAD”.

Lógicamente como ya se ha comentado antes, el tamaño del proyecto y la organización interna del trabajo habitual dentro del estudio, son factores que condicionan esa estructura, además de las preferencias personales de los responsables, no obstante dentro de mi propia experiencia he ido adoptando diferentes ideas y esquemas, que con el tiempo y los cambios en distintas versiones del programa se han ido depurando y ajustando, para llegar finalmente a una configuración, que a mí me parece interesante, y que hoy pretendo compartir desde aquí con aquellos que estén dispuestos a leerla con algo de atención.

En primer lugar hay que decir que a pesar de que el “tamaño” del proyecto es un factor de complejidad bastante obvio, por otra parte resulta que la “estructura” organizativa de cualquier edificio, siempre mantiene unas pautas y elementos comunes, que permiten organizar una estructura bastante normalizada, con unos rasgos comunes perfectamente identificables.

La práctica tradicional

En la práctica habitual, cuando se inicia el trabajo en un sistema de CAD es común que se adopten estrategias para la elaboración del proyecto, inicialmente derivadas del trabajo tradicional basado en la delineación manual de los planos.

El trabajo tradicional, normalmente organiza los “planos” del proyecto como un repertorio de hojas sucesivas, donde se van plasmando los dibujos que describen rigurosamente el edificio. Al principio se comienza por dibujar los elementos más amplios y generales, para luego ir concretando con mayor grado de detalle y especialización a medida que se avanza por la sucesión de planos. Esto permite configurar una “lista” ordenada, en la que los primeros lugares corresponden a la “situación” y “emplazamiento” del proyecto, luego la parcela y en su caso la disposición del conjunto de todas las edificaciones, para desarrollar luego los edificios uno a uno, mediante un repertorio completo de “plantas” “secciones” y “alzados” que describan de forma rigurosa sus dimensiones y aspecto, tanto exteriores como interiores. Eso se completa con los detalles constructivos que muestren los elementos singulares, como las carpinterías de los huecos y la cerrajería, o la decoración del edificio. Finalmente se completa el conjunto con otro repertorio “especializado” de componentes más específicos y concretos como son la “Cimentación”, la “Estructura” portante y las “Instalaciones” de todo tipo.

Esa lista de planos que en cualquier caso mantiene su vigencia para describir el contenido de cualquier proyecto, servía de base para organizar y distribuir el trabajo dentro del estudio. Cuando este se basaba en la delineación manual, mediante esa lista se iba asignando el trabajo a los distintos delineantes que dibujaban el proyecto, o bien si era uno solo, iba desarrollando los distintos planos de forma secuencial. Por otra parte la disponibilidad física del plano en papel, permitía que una vez elaborado cada plano, se pudiera tener un cierto control aproximado del grado de desarrollo, a través de un simple vistazo.

Planos independientes

Una vez que se incorpora el dibujo sobre CAD y el ordenador, al trabajo cotidiano en los estudios de arquitectura, obviamente la lista de planos sigue presente, pero la forma de trasladarla al nuevo entorno, dependen lógicamente de la formación, destreza y responsabilidad de cada una de las personas que van adoptando las decisiones oportunas.

En un primer momento, resulta una opción bastante inmediata tratar de elaborar cada plano en un archivo de dibujo independiente, aunque esto se complica algo al considerar si todos los tamaños de los planos deben estar normalizados o unificar el conjunto con un mismo formato de referencia donde poder distribuir todos los elementos del proyecto, que si bien en los planos principales del edificio es inmediato conocer el tamaño que ocupan para planificar su distribución entre estos, en el caso de los detalles, resulta algo más complejo decidir el grado de detalle y la escala relativa, ya que su importancia dentro del conjunto es un proceso con cierta “realimentación”, a medida que se avanza en el desarrollo.

Por otra parte, bajo este sistema también hay muchas veces que se repiten elementos del edificio en diferentes planos, como puede ser el caso de las “instalaciones” que normalmente se dibujan sobre las mismas plantas de distribución general del edificio, pero configurando un repertorio de planos adicional y diferente. En el estudio de trabajo manual, esto era una etapa característica del trabajo, en la que se elaboraban varios juegos de copias en “contra-vegetal” de las plantas de distribución una vez que estas se habían comprobado y supervisado.

Con esa “repetición” de los mismos elementos en diferentes archivos de trabajo, se rompe el principio del “origen único”, facilitando la aparición de los errores de discrepancia y/o coordinación, ya que cuando se hacen pequeños ajustes o modificaciones en alguna parte del edificio, es preciso realizar un seguimiento sistemático y cuidadoso para “corregir”, la misma modificación en “todos” los archivos donde se encuentra reflejada esa parte del edificio, con la dificultad relativa de no disponer de una rápida visión general como en el sistema tradicional.

Archivo único

Una alternativa posible, es la de tratar de elaborar “todo” el proyecto en un solo archivo, de forma que el repertorio de planos se va extendiendo sobre el área de la pantalla, con la ventaja de mantener localizados en una vista general, todos los planos que configuran el proyecto.

Esta forma de organizar el trabajo, que también se practica con cierta frecuencia, puede adolecer del mismo inconveniente sobre el “origen único”, ya que es bastante común la tarea de repetir partes del dibujo que ya se han realizado, porque tienen que aparecen en otros planos sucesivos. Ya se ha mencionado en el caso de las instalaciones del edificio, pero también en el ámbito del “urbanismo”, donde es preciso incluir en la composición de varios planos distintos, las mismas referencias sobre la cartografía del terreno, incluyendo las edificaciones y elementos físicos existentes cuando se elabora el documento.

En este caso también aparecen otras complicaciones, que surgen con la consideración de los tamaños relativos que ocupan las distintas partes del proyecto, ya que si se dibujan todos los elementos con el mismo sistema de unidades, los tamaños aparentes del plano de situación, o la parcela, con respecto a los planos de los detalles constructivos son demasiado dispares entre sí.

Esto supone que finalmente se acaba separando el proyecto en diferentes archivos de trabajo, que se suelen distribuir por los tamaños aparentes: planos generales o de situación, edificio y los detalles constructivos. En el caso de las instalaciones, es común integrarlas en el edificio cuando se maneja el sistema de capas, ya que por sus propias características encajan bien con esa herramienta.

Este segundo sistema podría aportar alguna ventaja relativa respecto a la visión de conjunto, aunque la experiencia muestra que la separación en archivos diferentes, suele improvisarse mucho en función de cada proyecto y las costumbres o gustos de la persona que realiza el trabajo. La complicación y el inconveniente que se derivan de esa cierta improvisación se manifiestan normalmente en la dificultad para localizar los trabajos antiguos, una vez que a transcurrido cierto tiempo, y no se recuerdan con facilidad las circunstancias particulares del trabajo concreto.

Capas, Ventanas y Espacio Papel.

Además de los inconvenientes ya descritos, hay que tener en cuenta que el propio programa AutoCAD incluye algunos sistemas que permiten abordar otras formas de organizar un proyecto que no existían en los sistemas tradicionales y parece oportuno utilizar, para conseguir una mayor eficacia y rendimiento del trabajo.

El primero de estos sistemas o herramientas es el mecanismo de “capas”, con el cual se puede organizar una estructura interna dentro del dibujo. Mediante ese sistema sería posible dibujar las diferentes plantas del edificio superpuestas en su propio emplazamiento, ya que aunque el dibujo de todas las capas visibles simultáneamente pueda resultar confuso, si lo completamos con algún mecanismo rápido y eficaz para encender o apagar conjuntos de varias capas con agilidad, podemos mantener dentro de un mismo archivo de trabajo, todas las plantas y componentes horizontales del edificio. Como herramienta para el manejo de conjuntos de capas, el sistema de “filtros” que tiene implantado el programa, resulta bastante adecuado y oportuno.

Esta forma de organizar el proyecto, puede tener como ventaja la facilidad para asegurar y comprobar la verticalidad y continuidad de ciertos elementos, como los soportes de la estructura o los conductos de desagüe o ventilación, cuya colocación precisa es una fuente de errores potenciales, y que en este caso se vuelve más simple e intuitiva solo con el hecho de encender y apagar las capas correspondientes. Por el contrario, un archivo de dibujo único puede volverse demasiado grande, o complejo y pesado en función del tamaño del edificio, y por otra parte la comodidad y eficacia del trabajo, depende de forma muy acusada del sistema de gestión de capas y su manejo, por lo que la coordinación de varias personas trabajando simultáneamente en un mismo proyecto, se puede complicar.

El sistema de capas en su caso debe combinarse a su vez, con un sistemas de ventanas en el “espacio papel” para lograr una mejor eficacia del conjunto de esas herramientas, ya que el sistema de “ventanas” dentro del “espacio papel” permite configurar un repertorio de “planos” que van a formar el conjunto del proyecto, y a su vez permite seleccionar con facilidad solo aquellas capas del archivo general que deben a ser visibles a través de cada ventana.

De esta forma aunque el conjunto del edificio se encuentre dentro de un solo archivo de trabajo, se configuran varios “planos” u hojas de presentación diferentes, que quedan establecidas en el “espacio papel” y dentro de cada una de ellas se van seleccionando las capas visibles para cada hoja por separado, de forma que los distintos planos puedan a corresponder a cada una de las distintas plantas del edificio, o incluso con variantes de cada una. (Una planta con muebles y la otra con cotas y superficies, por ejemplo).

Incluso con el sistema de ventanas múltiples y espacio papel, se puede tener otra utilidad adicional, ya que en un mismo “plano” podemos representar la misma planta de un edificio a dos escalas diferentes, resolviendo con bastante facilidad y elegancia el caso de tener que incluir en un mismo plano, una pequeña ventana con un dibujo general y esquemático del conjunto (con unas pocas capas activadas), y en otra ventana mayor, una zona parcial del mismo objeto pero con mucho más detalle, incluyendo cotas, anotaciones, u otros elementos situados en capas específicas.

Una de las grandes ventajas de esta forma de organizar el proyecto, es precisamente la del “origen único”, ya que los diferentes planos en los que se recogen diversas “variantes” del mismo elemento, se van configurando siempre sobre el “mismo” archivo en origen. De esta forma cuando sea preciso realizar pequeños cambios o ajustes del proyecto, solo es preciso hacerlos en un único archivo que contiene el origen de todo, y que luego se refleja automáticamente en todos los planos en los que interviene.

Para hacerse una idea clara de esto conviene pensar a modo de ejemplo, en la necesidad de tener que desplazar un pilar o soporte de un edificio, “ .. por razones del replanteo de la cimentación ..”, y la diferencia que supone abordar esas correcciones, en un caso en que el proyecto se haya dibujado todo él siguiendo el sistema de un archivo independiente por cada plano ( El desplazamiento del soporte afecta a todas las plantas y a todos los planos de cada planta ), y luego en la necesidad de “comprobar” que la modificación se ha realizado correctamente antes de volver a “plotear” nuevamente todos los planos del proyecto, en contraposición a un sistema de archivo único, donde el simple hecho de visualizar simultáneamente todas las capas donde se encuentra el soporte, permite asegurar de forma bastante inmediata la integridad y el rigor de esa “modificación”.

 


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